Sobre mí

Soy imbécil.

Si después de buscar «curso agente inmobiliario» has llegado aquí, es probable que al ver mi foto pienses eso sobre mí.

Me acabas de conocer. No te culpo.

Pero quiero dejarte claro algo. Tengo un objetivo diario: ser menos imbécil cada día.

Por eso hoy haré todo lo posible para ser menos imbécil que ayer, aunque eso me lleve a ser más imbécil que mañana.

Hago todo lo posible por conseguirlo cada día, desde que me responsabilicé de mis acciones y dejé de culpar lo que no puedo controlar.

Y tú puedes beneficiarte de ello. O no.

En esta página donde tengo que explicarte quién soy, no voy a jugar a eso de quién la tiene más grande. Sobre la experiencia, rechazo lo que dicen de que la veteranía es un grado. Es una patraña.

Si te gusta la acción, haces más de lo que miras, aplicas lo que aprendes, te equivocas y evolucionas, tu experiencia para mí tiene un valor incalculable, lleves vendiendo casas meses o siglos. Solo te falta saber venderlas a buen precio.

Por otro lado, mis resultados no van a hacer los tuyos. Tus resultados son tuyos, y son tu responsabilidad.

Vale, pero ¿por qué me llamo imbécil?

Mi segunda experiencia inmobiliaria fue en una franquicia. A los dos meses ya doblaba la facturación de mis dos compañeros juntos. Premios, palmaditas en la espalda, ascenso. Solo con un equipo de 2 asesores nos colamos entre las 3 primeras oficinas de la franquicia.

Cuando empecé, la oficina estaba en el puesto 254. Cuando me fui, estaba en el puesto 3.

Desde la franquicia me incitaban a abrir mi propia oficina. El sueño de todo asesor. Y era tan imbécil que la abrí, cegado por el brillo de los focos y el reconocimiento.

A los pocos meses de abrir mi oficina en Majadahonda, me llegó un email muy inquietante: el email de Ramón.

Conocer a Ramón me hizo plantearme muchas cosas:

  • Recuperar la humildad: para evolucionar hay que conocerse bien y saber qué mejorar.
  • El «método» que me enseñaron no iba de vender casas a buen precio. Iba de otra cosa.
  • Para vender casas, lo esencial es saber vender: argumentos y estrategias de venta.
  • Un asesor muy bueno no puede ser un asesor multiusos. Las fotos, un fotógrafo; los planos, un arquitecto; el texto, un copywriter.
  • Ramón me contrató a mí, no a la marca. De hecho, para él, la marca era un inconveniente.

Llevé mis ideas a una reunión con el área manager de la franquicia. Se las cargó de un plumazo: «¿Cómo te atreves a intentar cambiar algo que lleva funcionando más de 20 años?» Los otros franquiciados agacharon la cabeza. Recogí mis cosas y me fui.

El contrato con la franquicia, que era de 5 años, se quedó en menos de 3. Creé un sistema flexible abierto a la mejora continua. Y con los años, cada cliente me recomienda a más personas que quieren vender su casa a buen precio.

Ahora que soy padre,
todo tiene más sentido.

Quiero vivir siendo consecuente con lo que siento, y que mi hijo lo aprenda. Para enseñarle algo, quiero pasar tiempo de calidad con él. Esa es la motivación que me hace querer trabajar cada vez mejor: más calidad, clientes que hablan bien de mí, y vender más casas a buen precio dedicando menos tiempo.

Lo que sí importa es que aprendas a vender casas a buen precio, porque así nos ayudamos todos: mejorando la imagen general de las inmobiliarias, para que tu principal competencia deje de ser el «abstenerse agencias» de un propietario que, de entrada, no confía en ellas.

Buena venta.

Suscríbete gratis a la newsletter

Si te importa más la calidad de lo que haces que la cantidad de horas, este es tu sitio. Si los correos no te gustan, te das de baja.